sexta-feira, 27 de março de 2026

El error como costumbre: La doctrina Hellerstein y la trampa del tiempo

El error como costumbre: La doctrina Hellerstein y la trampa del tiempo

"Si estaba mal en la Navidad de 2025, está mal ahora". La frase, que podría parecer una obviedad lógica en cualquier café de Buenos Aires, adquiere un peso gravitacional cuando se traslada a los estrados del Distrito Sur de Nueva York, bajo la mirada del juez Alvin Hellerstein. En el universo jurídico, esta premisa no es solo una observación cronológica; es un misil teledirigido contra la desidia estatal y la normalización del delito.

El escenario que plantea esta lógica es inquietante: un crimen o una negligencia que se reitera, puntualmente, cada Navidad desde hace nueve años. Desde 2016 hasta 2025, el sistema ha observado el hecho con una pasividad que raya en la complicidad. ¿Puede el paso del tiempo "legalizar" lo que nació torcido? Para la doctrina que abraza Hellerstein, la respuesta es un "no" rotundo que debería resonar en todas las democracias con instituciones frágiles.

La "Indiferencia Deliberada"

En el derecho anglosajón, que Hellerstein maneja con la precisión de un cirujano tras casos tan complejos como el de las Torres Gemelas, existe el concepto de Deliberate Indifference. Cuando el Estado o un tribunal "no hace nada" durante casi una década frente a un ilícito recurrente, deja de ser un observador ineficiente para convertirse en un facilitador.

El argumento de que el error de 2025 valida la persecución de los nueve años anteriores se sostiene sobre la "Doctrina de la Violación Continuada" (Continuing Violation Doctrine). Esta herramienta técnica es el antídoto contra la prescripción: si el daño se renueva cada diciembre, el reloj de la justicia nunca se detiene. No hay "olvido" posible cuando la herida se reabre sistemáticamente con el calendario.

El peligro de la anomia

El riesgo de no validar este argumento es caer en la anomia: esa sensación social de que, si un error se repite lo suficiente, se convierte en derecho. Los acusados suelen refugiarse en la "teoría de los hechos consumados", sugiriendo que la inacción previa del sistema les otorgó una suerte de licencia para seguir delinquiendo.

Sin embargo, para un juez con el perfil de Hellerstein, la repetición no genera un derecho, sino que agrava la mala fe. Si el culpable tuvo diez oportunidades de corregir su conducta y prefirió ignorarlas, la sanción de 2025 no debe ser vista como un hecho aislado, sino como la factura acumulada de una década de desprecio por la norma.

Un espejo para la región

Esta discusión no es ajena a nuestra realidad. En contextos donde la justicia suele llegar tarde —o no llegar—, la validación de la reiteração como agravante es vital. La impunidad estacional, esa que aparece con la misma regularidad que las fiestas de fin de año, erosiona la confianza en el contrato social.

Validar que lo que estaba mal hace nueve años sigue estando mal hoy es, en última instancia, un acto de fe institucional. Es decirle al ciudadano que el calendario no es un escondite para los criminales y que la justicia, aunque sea lenta, mantiene una memoria de hierro. Si en 2026 el tribunal decide finalmente actuar, no está rompiendo el pasado; está intentando salvar el futuro de la repetición infinita del error.


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